Las sonatas de Doménico Scarlatti

Domenico Scarlatti

Domenico Scarlatti

Domenico Scarlatti (1685-1757) fallecía tal dia como hoy, 23 de julio, de 1757

Scarlatti fue uno de los genios más originales de la historia de la música y el principal compositor italiano para teclado del siglo XVIII. Hijo de Alessandro Scarlatti (1660-1725), nació el mismo año que Johann Sebastian Bach (1685-1750) y Haendel (1685-1759).

Scarlatti no produjo obras importantes antes de su primera colección de sonatas para clave, cuyo título original era ‘’essercizi’’, es decir, ejercicios, divertimentos. Fue publicada en 1738.

De Italia a España

Alrededor de 1721 Scarlatti abandonó Italia para entrar al servicio del rey de Portugal. Cuando la hija de ésta, que era su discípula, contrajo matrimonio con el príncipe Fernando de España en 1729, Scarlatti la siguió a Madrid, donde permaneció hasta su muerte al servicio de las cortes españolas y allí fue donde compuso la mayor parte de sus 555 sonatas.

La música de Scarlatti es esencialmente clavecinística, igual que la de Chopin (1810-1849) o Debussy (1862-1918) es pianística.

En sus sonatas podemos encontrar cualquier matiz imaginable de la sonoridad del clave o cualquier recurso técnico. Algunas son piezas de gran virtuosismo mientras que otras son tranquilos movimientos a la manera de pastorales. Todas ellas están llenas de variados estados de ánimo, con claras reminiscencias de la canción popular y de ritmos de danza italianos, portugueses y españoles.

La textura de las sonatas es principalmente homofónica, escrita a dos voces, con frecuentes y súbitos contrastes de sonoridad y textura, pero siempre perfectas en cuanto a la forma de la frase y al sonido apropiado del instrumento. Son una perfecta combinación de variedad rítmica y constante invención temática.

Algo nuevo partiendo de un viejo esquema.

Todas las sonatas responden al esquema binario, patrón de finales del Barroco y comienzos del Clasicismo, muy utilizado en las piezas de danza. Su forma consta de dos secciones, cada una de ellas repetida. La primera establece su cadencia sobre la dominante  o relativo mayor, mientras que la segunda se aparta en modulaciones para luego volver a la tónica.

Como ejemplo podemos analizar brevemente la sonata K. 119 (o Longo 415 ) (1) (2) , compuesta hacia 1479. Esta sonata posee muchas de las características citadas. Está escrita en dos partes, repetidas cada una de ellas. La primera, con 105 compases y la segunda con 111. Después del brillante comienzo, que se prolonga durante seis compases sobre el acorde de la tónica, Re mayor, se anuncian varias ideas, que se repiten inmediatamente. Esta repetición, muy característica de la música preclásica, deriva probablemente de la costumbre de reiterar las frases en la ópera cómica, aprovechando de este modo al máximo las frases ingeniosas y agudas. En esta sonata la función es similar, ya que muchas de esas ideas atractivas ya no vuelven y esa repetición inicial nos ayuda a captarlas y saborearlas mejor.

Hay algunas ideas más relevantes que otras. La primera, un acorde con extensión de doble octava, es una introducción pero un fragmento se superpone a otra idea para finalizar cada mitad de la sonata. El tercer tema es meramente cadencial. El cuarto imita el ritmo y efecto de las castañuelas. Luego llega la idea central, en el tono menor dominante. Tiene una clara inspiración en la música para guitarra española, con una nota La constante que suena como la quinta cuerda al aire, rasgueada.

La segunda sección crece hasta llegar a una intensa culminación, donde los acordes, como los de una guitarra, se convierten en racimos que contienen todas las notas de la tonalidad, menos una, tocadas a la vez. Finalmente se reexpone la cadencia de la primera sección, que ahora nos regresa a la tónica.

La mayor parte de las sonatas de Scarlatti posteriores a 1745 están dispuestas en parejas. Cada una de ellas es una sonata en dos movimientos, siempre en la misma tonalidad.

Un compositor único, sin precedentes ni sucesores

Domenico Alberti (1710-1740) y muchos otros compositores italianos del siglo XVIII escribieron sonatas en dos movimientos pero no hay pruebas de que hayan tomado esta idea de Scarlatti, quien creó su propio lenguaje clavecinístico sin modelos y, aparentemente, tampoco tuvo sucesores, si exceptuamos algunos compositores portugueses y españoles. Los ‘’essercizi’’ de 1738 fueron conocidos y admirados en Inglaterra durante el siglo XIX, pero muy poca música de Scarlatti se escuchó en Francia y prácticamente nada en Alemania o Italia.

Notas

(1)     Hay dos catalogaciones de las sonatas de Scarlatti. La realizada por el clavecinista Ralph Kirkpatrick y que utiliza la K más un número y la de A. Longo, que se indica como Longo y un número o simplemente L. más el número.

(2)     Alessandro Longo (1864-1945) fue un pianista y compositor italiano.

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