El misterio de la creación artística

Manuscrito de L. Van Beethoven

Manuscrito de L. Van Beethoven

¿ Qué ocurre en la mente del artista cuando crea una obra de arte ?

¿Cómo consigue el músico crear una obra nueva combinando los mismos doce sonidos con los que ya se han realizado millones de composiciones anteriormente ? Quizá la forma más directa de averiguarlo sería preguntando al propio artista, pero esto resulta en la inmensa mayoría de los casos infructuoso. El creador no tiene tiempo de observarse a sí mismo mientras se halla inmerso en el proceso creativo.

Jugando con la música

Si nos centramos en la creación musical podemos investigar y tratar de averiguar la naturaleza del proceso creador analizando los manuscritos de varios compositores.

En primer lugar veamos unos cuantos de Mozart. Inmediatamente descubriremos que no hay borradores preliminares. Esas partituras de trazo ágil y gracioso de su música son la primera y única versión.

Por información de sus contemporáneos sabemos que no existió en Mozart el sentido del esfuerzo y la dedicación hacia la música. No necesitaba buscar la melodía. La melodía venía a él. Una obra quedaba perfecta y completamente construida en su cabeza y sólo necesitaba trasladarla al papel.

Se cuenta que mientras jugaba al billar con sus amigos trabajaba interiormente. Cuando salía del local iba a su casa y simplemente anotaba rápidamente un movimiento de sonata completamente acabado.

Otro claro ejemplo de este modo de creación lo tenemos en Schubert. Hojeando un libro encontraba un poema. Se dirigía a una habitación contigua y en menos de un cuarto de hora volvía con cuatro o cinco hojas, las colocaba junto al piano y tocaba uno de sus maravillosos lieder.

Tenemos pues un tipo de creación, también propia de J.S. Bach y de Rossini, en el que la inspiración dicta y el artista es el instrumento. No trabaja, algo en su interior trabaja por él.

Luchando con la música

Pero esto no siempre es así. Siguiendo con nuestro análisis de manuscritos, observemos ahora los de L.V. Beethoven. Completamente ilegibles, desordenados, llenos de tachaduras y manchas de tinta.

Existen algunos en los que podemos observar directamente su vigor y genio. Fueron tachados y borrados tantas veces que el papel se rompió y en su lugar hay trozos pegados con las nuevas notas. Beethoven no obedecía a su genio, luchaba con él.

Cada sinfonía exigía innumerables trabajos preliminares donde podemos apreciar las etapas de la creación hasta llegar a la perfección. Siempre llevaba consigo pequeños libritos donde anotaba ideas fugaces, todas ellas desordenadas.

Las ideas de estos libritos eran trasladadas a un primer manuscrito pero aún quedaba mucho por andar. Las correcciones y modificaciones daban lugar a dos, tres, cuatro manuscritos hasta llegar a la satisfacción completa.

Al contrario de lo visto con Mozart, las ideas de Beethoven acudían caóticamente y así eran plasmadas en el papel.

Es un proceso de composición mucho más lento, menos divino pero también más humano.

Vemos pues cómo dos genios equiparables llegaban a la misma perfección de una forma tan distinta. Mientras en Mozart tenemos la sensación de que el proceso de la creación es un estado de buenaventura, en Beethoven observamos una lucha constante. Mozart juega con su música. Beethoven lucha con ella. Pero ambos consiguen una obra perfecta e inmortal.

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Una respuesta a “El misterio de la creación artística

  1. GERMAN SABOGAL MUY INTERESANTE LOS ARTICULOS.ABRAZOS MUSICALES DESDE BOGOTA COLOMBIA. GERMAN SABOGAL
    http://www.fundacionfims.com

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