Bach visto por los románticos

Caricatura de J:S. Bach al órgano

Caricatura de J.S. Bach al órgano

El Romanticismo fue el primer período que reanudó la relación con una pasado remoto, el primero en reconocer un impulso procedente de épocas anteriores de la historia de la música. Los compositores contemplaban el pasado bajo su propia óptica, la romántica.

Bach, víctima de la exageración romántica

Una de las falsas interpretaciones del Romanticismo se refiere a Johann Sebastian Bach (1685-1750), por lo menos en lo relativo a su música vocal religiosa.  Cuando el protestantismo pierde sus formas litúrgicas, Bach es arrancado de sus raíces y trasplantado a la sala de conciertos. La práctica sagrada pasa a ser simplemente cuestión artística. Fueron muchas las alteraciones que hubo de sufrir Bach en su reposición, especialmente en la presentación que hizo Mendelssohn de su Pasión según San Mateo. Ese mismo año, 1829, en Frankfurt, se interpret La Pasión sustituyendo los recitativos de Bach por los del director Schelbe. En 1833, en Dresde, se organizó una monumental representación, a cargo de 342 participantes, donde se sabe que Robert Franz, compositor de lieder, modificó ampliamente la disposición instrumental original de Bach.

A pesar de estos datos pintorescos, es destacable el interés de los románticos por todas las facetas de Bach. Intentaron hacerlo inteligible y a la vez apropiarse de él creativamente. Después de Schubert, prácticamente ningún compositor se resistió al maestro de Leipzig. La única excepción a la ‘’Bachmanía’’ la encontramos en Hector Berlioz, gran admirador de Gluck y, que al igual que él, nunca sintió la necesidad de componer fugas y mostraba poco interés por el contrapunto.

Berlioz odiaba a Bach y recurrió al antiguo estilo polifónico y del contrapunto en forma de parodia, como en la segunda parte de ‘’La condenación de Fausto’’.

En el nombre de BACH

La veneración romántica por Bach, el gran maestro gótico, comenzó con Mendelssohn. Beethoven había utilizado la fuga pero sólo como un nuevo medio de expresión. En el período romántico se empezó a considerar a fuga en su manifestación más pura. Mendelssohn termina la primera fuga de sus Seis preludios y fugas op. 35 con un coral en modo mayor, que contrasta con el modo menor de la pieza, como representación de la confusión típicamente romántica entre lo profano y lo sagrado.

La admiración que Schumann sentía por Bach podemos apreciarla en sus Seis fugas sobre el nombre de BACH para órgano, op. 60. Es una clara imitación romántica de El Arte de la Fuga.

Liszt aportó una expresión más poderosa a este tema en sus Variaciones sobre el Bajo Obstinado del primer movimiento de su cantata  Weinen Klagen y en su Preludio y Fuga sobre BACH, para órgano, un homenaje al ‘’Santo Tomás de Aquino de la música’’, como llamaba a Bach.

En Chopin, Brahms o Wagner, que nunca compusieron utilizando el contrapunto, encontramos también una veneración por Bach, mucho más sutil. El contrapunto de Chopin está tan oculto y perfectamente integrado en su propio estilo que no es visible, al igual que ocurre con Los Maestros Cantores, de Wagner. Brahms, el gran estudioso del pasado, recibió de Bach sus mejores lecciones. Por su parte, Cesar Frank, con sus numerosas fugas, estrictas y libres, ocupa un lugar especial en la fusión del espíritu polifónico de Bach con la armonía romántica.

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