La numerología en la música de Bach

J.S. Bach

J.S. Bach

Se ha hablado mucho sobre la fascinación de Johann Sebastian Bach (1685-1750) por los números, y más concretamente por la ‘’gematría’’, que es un método mediante el cual las notas musicales, que en el sistema anglosajón están representadas por letras, se transforman a su vez en números. La A, que es la nota La, se representa por el número uno. La B, si bemol, por el dos, y así sucesivamente. Aclaremos que, por ejemplo, Do sostenido en alemán es CIS, y por lo tanto su representación será 3+9+18=30. Recordemos también que Bach esperó dos años para efectuar su ingreso en la Sociedad de las Ciencias musicales, hasta que su número de socio pudiera ser el 14, ya que su apellido, BACH, suma esa cifra.

No es nueva la idea sobre el uso que hizo Bach de la numerología en sus obras vocales. Un simbolismo religioso utilizado para insertar mensajes subliminales entre las notas. Concretamente se han encontrado fragmentos de corales luteranos entre algunas obras, que debían tener como fin incrementar la experiencia mística del oyente.

En 1994, la violinista y musicóloga alemana Helga Thoene publicó, con ocasión del 300 aniversario del príncipe Leopold von Anhalt-Köthen, un asombroso trabajo en el que realiza un profundo estudio de las tres Sonatas y tres Partitas para violín solo.

Aplicando la gematría a estas obras, y especialmente a la pieza final de la Partita en Re menor BWV 1004, la celebérrima Chacona, Helga Thoene encuentra armonías y melodías ocultas que incluso llevan a la conclusión de que esta pieza constituye un gran epitafio musical, una ‘’Tombeau’’ para su primera esposa, María Bárbara, que murió en 1720. Thoene ha descifrado el nombre de Bárbara en el comienzo de la Chacona e incluso el epitafio que se colocaba sobre las tumbas cristianas: ‘’Ex Deo nascimur, In Christo morimur, Per Spiritum Sanctum reviviscimus’’. En definitiva, una teoría sobre el simbolismo de la muerte y la resurrección.

Extraordinarias coincidencias

Veamos algunos de los hallazgos de la musicóloga alemana. Si vemos los intervalos formados por la secuencia de las tonalidades de las seis Sonatas y Partitas, G (sol menor), B (si bemol), A (la menor), D (re menor), c (do mayor) y E (mi menor), llegamos a las cifras 3, 2, 4, 2 y 3. La suma es estas cifras es, cómo no, 14, y si las multiplicamos nos da 144. Según la gematría, ya sabemos que BACH es 14 pero asombrosamente, Johann Sebastian es 144. Qué coincidencia.

Otro ejemplo algo más complejo. Asignemos números, según la notación alemana, al último compás de la primera fuga, en sol menor. Comenzando por el arpegio D-A-G hasta llegar al final totalizaremos 158, que es la suma de 14 y 144. El compositor firma su inigualable logro, una perfecta fuga a tres voces para violín sólo.

El estudio es mucho más amplio. Aplicando nuevamente la gematría a los primeros compases de las seis piezas, la suma de todos ellos es 961. Asignando números a los valores de las notas, de forma que las redondas son 1, las blancas 2, las negras 4, etc., obtenemos, ignorando los puntillos, un valor de 2000 en el conjunto de las seis obras. Esto aparentemente no tiene mucho significado pero es ahora donde Helga Thoene llega a su gran descubrimiento. La gematría del Credo de la Misa Latina, desde ‘’Credo in unum’’ hasta ‘’et invisibilium’’ nos da la mágica cifra de 961 y finalmente en el Kyrie y el Gloria, desde ‘’Kyrie eleison’’ hasta ‘’Gloria tuum’’,  llegamos a 2000.

Muchos músicos se han preguntado durante más de dos siglos qué hay de especial en la música de Bach. Cuanto más la estudiamos y profundizamos en ella, más sorpresa y admiración provoca en nosotros. Si ahora agregamos este ritual cabalístico posiblemente llegaremos a la conclusión de que la música de Bach, más que la de ningún otro compositor, alcanza la naturaleza de las cosas, de la que todos formamos parte, constituyendo uno de los pilares fundamentales de la cultura occidental.

Personalmente, soy bastante aficionado a la búsqueda de nuevos significados ocultos y en especial a lo que significa la gematría, pero en el caso de Bach me encuentro en un dilema. Aparte de que estoy convencido que investigando las obras de Mozart podría llegarse a conclusiones igualmente extraordinarias, inconscientemente deseo que estos hallazgos, sin lugar a dudas sorprendentes, en la música de mi compositor predilecto, no correspondieran a una intención real por su parte, ya que no me gustaría modificar mi imagen de ese gran hombre, tanto en tamaño como en bondad, obsesionado por facilitar y enseñar su arte a todos e improvisando obras maestras para sus amigos sentado en el órgano a la luz de las velas. Una música tan sumamente perfecta y bella no puede corresponder únicamente a un simple ejercicio mental, sino a un gran corazón, como el que Bach tenía.

Discografía recomendada:

‘’De Occulta Philosophia’’ –  Emma Kirby, Carlos Mena y José Miguel Moreno GLOSSA GCD 920107

Incluye la versión de la Chacona con el cantus firmus sobre los textos encontrados por Helga Thoene.

‘’MORIMUR’’ – Christoph Poppen (violín) y The Hilliard Ensemble – ECM  1765-2 – Este disco puede comprarse en

http://www.ecmrecords.com/ecm/recordings/1765.html

El trabajo de Helga Thoene tiene el ISBN 3-928703-55-2 y está editado por el Museo Histórico de la ciudad de Köthen (Alemania)

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