La sinfonía nº 40 de Mozart cumple 225 años

Primera página de la Sinfonía nº 40

Primera página de la Sinfonía nº 40

Terminada el 25 de julio de 1788, esta sinfonía es sin duda la que más interés ha despertado en todas las generaciones de músicos y críticos después de Mozart, aunque de forma muy diferente. Sus contemporáneos la veían como una obra agitada, poderosa. Los románticos, a medida que iban creando música de acuerdo con su nuevo espíritu, acabaron por ver sólo el encanto de algo caduco.

Un romanticismo no entendido por los románticos

Berlioz despreciaba ‘’la chocarrería’’ que representaba el minueto. Schumann, por su parte, encontraba en esta sinfonía ‘’una gracia helénica pulida’’. Hirschbach decía que ‘’… no tiene nada de sobresaliente ni por la intervención ni por la elaboración. Es un vulgar fragmento de música suave que no necesitó mucho esfuerzo para ser compuesto y que Beethoven no consideró probablemente como una obra maestra.’’. En cambio Saint-Foix es mucho más benevolente: ‘’Esta sinfonía es uno de los monumentos de la historia de la música. Todos los recursos de su arte, el ritmo, el contrapunto, todo está como llevado hasta su final. Una fuerza demoníaca se ha apoderado de él y no dejará ningún respiro al oyente.’’

La estructura

El famosísimo primer tiempo, Allegro molto, está construido sobre una continua ondulación de agitaciones y postraciones. El primer tema, inquieto y apresurado, está bruscamente cortado por los acordes en arpegios, en si bemol, del tutti orquestal. La tierna queja del segundo tema tampoco se libra de esos potentes acentos.

Tocando este movimiento molto allegro y no simplemente allegro, los fuertes acentos pierden su opacidad y adquieren un tono vibrante y optimista, lleno de energía.

El desarrollo de este primer tiempo es, según Saint-Foix, uno de los más hermosos de la música instrumental. Un verdadero ejemplo de la excelente síntesis mozartiana de los lenguajes temático y contrapuntístico. En el segundo desarrollo, más contrapuntístico, Mozart recurre al lenguaje de Bach, como casi siempre, para buscar un momento de calma en la fuerza. La impresión general que se desprende de este primer tiempo es una gran energía, casi violenta, pero no es la violencia de un espíritu pasivo que sucumbe en el desaliento, sino la de una voluntad interior que necesita, a pesar de todos los obstáculos, seguir hacia delante, sin resignación.

El tema del Andante, en el tono de la dominante, comienza sugiriendo el motivo de cuatro notas del final de la sinfonía Júpiter. El motivo de dos triples corcheas servirá de resorte dinámico hasta el final del movimiento, unas veces ascendente y otras descendente, indicando tanto la llamada como el anuncio de la respuesta. A final el tema fundamental emerge piano apoyado por los instrumentos de viento.

El minueto de esta sinfonía es el más oscuro que escribió Mozart. Su lenguaje contrapuntístico es prodigioso. El refrescante trío en sol mayor no debe ser tomado, según dice Saint-Foix, como un alto en el camino que nos haga olvidar la trágica aventura que se desprende de toda la sinfonía. Aquí nuevamente los críticos nos obsequian con interpretaciones románticas para este movimiento: ‘’un espíritu combativo, obstinación salvaje’’ (H. Albert). ‘’Lucha áspera y sin piedad’’ (Saint-Foix). ‘’Marea de desesperación’’ (J. Y Br. Massin).

Muy pocos han puesto en duda el demonismo casi romántico que impregna el final de esta sinfonía, Allegro Assai. Para Albert el final tiene ‘’algo desesperado, el final de los finales’’. Según Saint-Foix hay ‘’un arrebato furioso casi constante’’ y Massin dice que se trata de ‘’una revuelta imponente que anuncia los combates de la epopeya beethoveniana.’’

No debemos olvidar sin embargo que el segundo tema posee una melancólica dulzura, comparable a la del andante.

¿Una obra romántica o clásica?

El aspecto quasi romántico de esta obra escapó a los propios románticos. Sin duda los compositores del nuevo estilo consideraron timoratos los ensayos de Mozart en este terreno y no llegaron a ver en él a un adelantado, por tímido que fuese. Pero quizá la explicación de ello sea la forma en que se tocaban entonces sus sinfonías, a la manera del siglo XVIII. Si limpiamos la ejecución de esta sinfonía de los rasgos heterogéneos acumulados a lo largo de la historia y recuperamos su significado original no estaremos con ello privando a la sinfonía de su fuerza. Muy al contrario. Es muy recomendable escuchar la versión de Bruno Walter o la más reciente de Christopher Hogwood.

Discografía recomendada:

Sinfonías 35, 40 y 41 – Orquesta sinfónica de Columbia – Dir. Bruno Walter

SONY CLASSIAL SBK 45978

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