Clásica y jazz: historia de un amor no siempre correspondido

Gerorge Gershwin al piano

La silla de madera con respaldo parece catapultar al intérprete sobre el teclado; el cuerpo ligeramente encorvado a su izquierda; las partituras desparramadas por el suelo. Uri Caine interpreta a Wagner y Verdi de camiseta de saco y pantalones de saldillo a medio caer. Las damas de alta cama con abono de temporada se revuelven en sus butacas: “esto no es música”, cuchichean nerviosas. A su lado, una pareja de aficionados al jazz expresan su estupor: “esto no es jazz”, puntualizan. (Leer artículo completo)

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