Mujeres compositoras: Las pianistas

Agata Szumanowska

Agata Szymanowska

El piano, inventado por Bartolomé Cristófori en 1702, fue presentado a J.S. Bach en 1773 por Silbermannn y utilizado por primera vez en un concierto en Londres, en 1768. Dos años más tarde Muzzio Clementi (1752-1832), considerado el padre de la música para piano, compuso las primeras sonatas para este nuevo instrumento.

Las mujeres reaccionaron inmediatamente y en ese mismo año 1780 Franciska Le Brun publicó en Londres sus primeras seis sonatas para clave o pianoforte con acompañamiento de violín.

El piano nacía en un momento clave, ofreciendo un sonido más duradero y con gran diversidad de matices y timbres. Cuando este instrumento entró en las salas de conciertos, surgieron los compositores y compositoras-pianistas, que presentaban sus propios trabajos como solistas. Clara Wieck Schumann presentó por primera vez en público las sonatas de Beethoven.

A medida que avanzaba el siglo XIX muchos compositores escribieron obras y fragmentos que aprovechaban los nuevos efectos teatrales del piano. Estas obras tenían en cuenta las limitaciones de los amantes de la música y sobre todo de las ‘’pianistas domésticas’’. El piano formaba parte del mobiliario de las casas de bien. Clementi y casi todos los pianistas tenían como actividad principal la enseñanza privada y sus alumnas eran señoritas que consideraban el piano tan importante como el canto, el dibujo o el bordado.

Muchas mujeres que no fueron capaces de componer más que para su instrumento, el piano, se dedicaron a la enseñanza y a componer pequeños fragmentos para sus alumnos. Thekia Badarewska Baranowska (1834-1861) fue una pianista polaca cuya obra más conocida, ‘’La plegaria de una Virgen’’, se hizo muy popular.

En las casas de las mejores familias del centro de Europa las señoritas acudían a casa de la profesora y al final de la clase dejaban los honorarios discretamente sobre el piano o la mesa, porque era de mal gusto que el dinero pasase de una mano a otra.

La expansión de la vida musical y del número de intérpretes fue aprovechado por las pianistas-compositoras. Una de las primeras en interpretar y publicar su obra fue Marie Felicité Denise Pleyel (1811-1875), esposa del famoso constructor de pianos Camile Pleyel. Fue alumna de Moscheles y muy estimada por Chopin.

También hija de un fabricante de pianos, en este caso londinense, Lucy Broadwood (1858-1893), comenzó sus estudios orientada al canto pero pronto se pasó al mundo editorial, publicando obras de Henry Purcell además de componer romanzas y una larga serie de canciones populares.

María Agata Wolowska Szymanowska (1789-1831) fue una de las pianistas más famosas de Europa e influyó decisivamente en el joven Chopin. Clara Wieck es más conocida como esposa de Robert Schumann pero realizó espléndidas composiciones.

Cuando Felix Mendelsshon estuvo en París en 1816 tuvo como profesora de piano a Marie Bigot de Morogues (1786-1820). Hija de un violinista y una pianista, en 1894 ya era conocida como concertista en Alsacia. Después se trasladó a Viena donde continuó su actividad e incluso llegó a conocer a Beethoven, quien le entregó una copia de su sonata Appasionata como señal de aprecio después de escucharla en un concierto.

Josephine Koestin Lang (1815-1880) conoció a los quince años a Mendelsshon, de quien se enamoró. A los veinte años ya era famosa como cantante y pianista, admirada por Chopin, Thalberg o Anton Rubinstein. Fue amiga de Clara Schumann y de Brahms. Mendelsshon no era partidario de las mujeres compositoras. Incluso publicó obras de su hermana Fanny (1805-1847) bajo su propio nombre. En cierta ocasión la reina Victoria le felicitó por el lied ‘’Italien’’. Podemos imaginar el apuro de Felix cuando tuvo que confesar que la obra era de su hermana.

En América tenemos también buenos ejemplos de mujeres pianistas y compositoras. María Teresa Carreño (1853-1917) cantaba, tocaba el piano, daba clases, componía, dirigía una compañía de ópera e incluso actuó como directora de orquesta. Compuso el himno nacional de su país, Venezuela.

En Brasil brilla sin duda Francisca Hedwiges Neves (1847-1935), conocida como Chiquinha Gonzaga. Fue niña prodigio y a los once años compuso su primera pieza para piano. Fue la primera mujer que dirigió en público en su país. Compuso más de dos mil obras, de todos los géneros, orquesta, banda, cámara, coral y operetas. A principio del siglo XX permaneció durante bastante tiempo en Portugal, donde escribió la música para una serie de comedias. Su obra Forrobodó se representó más de 1.500 veces durante su vida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s