Paderewsky, el compositor

paderewsky3Ignacy Jan Paderewsky (1860-1941), uno de los más grandes pianistas de la historia, es menos conocido en su faceta de compositor. Algunas de sus obras poseen momentos gloriosos pero en general es una música decepcionante, con excesiva verbosidad y duración, compuesta más por el mero hecho de componer que por comunicarse con el público. Repasemos algunas de sus obras, ahora que se acerca la fecha de su nacimiento, un 18 de noviembre.

Su ópera Manru, comenzada en 1893, se estrenó en mayo de 1901. Tras un éxito efímero, pronto se vio que no era una buena ópera. Con un débil libreto, fue calificada por un crítico de Varsovia, Antoni Sygietunsky como ‘’carente de acción y drama psicológico. Sin poesía. Es una mezcolanza escénica donde la extensión del diálogo es sólo comparable a la monotonía del lenguaje.’’

Paderewsky, en cambio, estaba contento con su ópera. Años más tarde escribiría ‘’Sean cuales fueren las carencias de esta obra, me complace decir que la orquestación, aún después de tantos años, me satisface plenamente.’’ Sin duda es una orquestación rica y llena de color. Richard Strauss, a quién agradaba Manru, intentó reponerla en Berlín en 1903 pero fracasó.

En ese mismo año de 1903 compuso su Sonata para piano en mi bemol menor, op. 21, ‘’una de mis obras más valiosas y mejores’’. Considerada por la crítica norteamericana de su época como ‘’uno de los ensayos más importantes de la futura música para piano’’, posee algunos defectos. Hay pasajes hermosos y originales pero enseguida aparecen torpes efectos e imitaciones de Chopin. Una obra demasiado elaborada, demasiado larga y extremadamente difícil de interpretar.

Las Variaciones y fuga en si bemol menor, op. 23 ‘’es mi mejor composición pianística’’.  Aunque también es muy difícil y extensa contiene elementos que en la época fueron muy novedosos. Son veinte variaciones, al principio inconexas pero que gradualmente van alcanzando una unidad dramática. Cada una tiene un carácter diferente, humorístico, sentimental. En la última nos encontramos sumergidos en el mundo de Scot Joplin, con un ritmo muy rápido que se convierte finalmente en una majestuosa fuga clásica. Sin duda estas Variaciones muestran la habilidad compositiva de Paderewsky y su pensamiento original, que cuando no busca nuevos efectos como en la Sinfonía, resulta muy efectivo.

Una música agotadora para el oyente

La Sinfonía tiene todas las características que le impidieron convertirse en un gran compositor. Completada en 1908, tiene una duración de noventa minutos, lo que ya sería excesivo incluso para una gran creación. Su tema, el destino de la nación polaca, no se desarrolla como un programa sino como una serie de imágenes. Más que una sinfonía es un poema sinfónico de carácter operístico. Algunos pasajes son demasiado rapsódicos y a los temas líricos les falta delicadeza en su desarrollo. A pesar de algunos buenos momentos como la intervención del órgano en el primer movimiento, en general es monótona. Hay un gran esfuerzo por narrar una historia en lugar de expresar un sentimiento o actitud, como habría hecho Chopin.

La orquesta se emplea con maestría pero se utiliza como un arma para imponer, más que transmitir, el mensaje. Después de escuchar la obra, más que conmovidos, estamos agotados.

En cuanto al estilo de la Sinfonía, tiene una variedad desconcertante. Mahler, Tchaikovsky, Debussy, Elgar, Gershwin, todos ellos están presentes. Szymanowski, que la escuchó en Viena, la definió como ‘’una abominación increíble, para la que no hay adjetivos lo suficientemente ofensivos.’’ Sin embargo se interpretó muchas veces e incluso algunos críticos encontraron en ella elementos geniales.

Es difícil situar al compositor  Paderewsky. A pesar de lo dicho, no puede ser relegado junto con los compositores de tercer orden. Bernard Shaw calificaba sus obras de ‘’inmaduras y de segunda categoría, pero a pesar de ello posee inteligencia, ideas y capacidad por encima de una segunda categoría’’

Mejor intérprete que compositor

En su música hay una ausencia general de metas, una falta de inspiración. Se elaboran los temas pero permanecen oscuros, a pesar de que técnicamente poseía el método para hacerlo. El problema estaba en la naturaleza de lo que intentaba transmitir y en su propia personalidad.

Tras una fachada de ídolo se escondía una persona tímida que se comunicaba con muy pocas personas. Esto afectaba a su faceta de compositor. Aunque era capaz de transmitir sus sentimientos al interpretar las emociones de otro compositor, las suyas propias quedaban ocultas y reprimidas. Sus mejores obras son aquellas en las que no intenta demostrar nada y que simplemente expresan un estado de ánimo o el desarrollo de un tema, como las mencionadas Variaciones y fuga, la Fantasía o la Sonata.

Paderewsky, que amaba a Bach sobre todas las cosas, era un gran admirador de todos los compositores románticos, especialmente Chopin. Cuando se le preguntó qué partitura salvaría en caso de un desastre universal, no tuvo duda: Los Maestros Cantores de Wagner, que representan ‘’el esfuerzo más prodigioso de la mente humana en el domino del arte’’.

Discografía recomendada:

Concierto para Piano – Fantasía polaca sobre temas originales, op 19 NAXOS 8.554020

Piezas maestras del piano romántico  NAXOS 8.553252

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