El Clave bien temperado, de J.S. Bach

Manuscrito del primer preludio del Libro I

Manuscrito del primer preludio del Libro I

Durante la época de Cöthen, El Clave bien Temperado, parte I, es la obra más importante de J.S. Bach (1685-1750). Esta formada por una colección de 24 preludios y fugas, BWV 846 al 869). Cada pareja está en una tonalidad diferente, de forma ascendente. Se emplean incluso las tonalidades con cinco y seis sostenidos o bemoles.

Bach trabajó en esta gigantesca obra durante bastante tiempo. Hay once preludios que proceden del ‘’Clavier Büchein’’ de Friedemann Bach, donde se encontraban en forma más abreviada. Merece la pena mencionar el título original que Bach dio a esta obra: ‘’El Clave bien temperado, o Preludios y fugas en todos los tonos y semitonos, tanto con la tercer mayor o DO RE MI, como en la tercera menor o RE MI FA. Para uso y provecho de músicos jóvenes deseosos de aprender, así como para entretenimiento de aquellos que ya son expertos en el arte.’’

Bach se inspiró en el sistema de temperamento perfecto, desarrollado a finales del siglo XVII. Aunque no fue el primero, superó a todos sus predecesores. En las fugas es habitual que los episodios deriven del tema principal o de los contrapuntos, lo que les da una gran uniformidad. Se evitan las cadencias perfectas y las pausa, transmitiendo una sensación de solidez única.

Sorprendente variedad

La atmósfera de cada uno de los preludios y fugas es diferente. El primero, quizá el más famoso, imita la improvisación de un laúd. El segundo y el quinto poseen un claro carácter de estudio. En el 6 y el 15 la textura se basa en acordes quebrados.

Hay una notoria influencia de las Invenciones a dos voces en los preludios 3, 11 y 13. Por su parte, las Sinfonías, invenciones a tres voces, dejan su huella en los preludios 9, 18 y 23. En el preludio 7, tras una breve introducción, aparece una doble fuga en miniatura que contrasta y sirve de paso a la fuga principal.

La estructura formal de las fugas posee también una variedad fascinante. Las hay a dos, tres, cuatro y cinco voces. Todas ellas resueltas como sólo Bach sabía hacerlo. Los temas, en su mayoría, son firmes en el establecimiento de la tonalidad, pero hay sujetos muy cromáticos, como en las fugas 10, 18 y 24. Algunas tienen dos contrasujetos, la 2, 3, 12, 18 y 21. En otras una melodía asociada al tema es tan importante que adquiere el carácter de contrasujeto, como ocurre en la 7, 9, 13, 23 y 24).

La fuga número 3, dividida claramente en tres secciones, requiere una gran destreza técnica para poder expresar con propiedad la naturaleza juguetona de sus cuatro voces.

Existe una relación interna entre cada pareja de preludio y fuga, aunque raramente llega a verse una auténtica relación temática. Las notas más agudas de los arpegios del preludio número uno son las notas principales de la fuga que le sigue. En el número 7, la pequeña doble fuga del preludio choca con la gran fuga principal. Pero Wagner veía en este conflicto el verdadero significado de la pieza. Comparaba al preludio con Wotan y a la fuga con la mujer que calma a su esposo.

Discografía recomendada:

El clave bien temperado, I – Gustav Leonhard, clave – DECCA

El clave bien temperado, I – Christiane Jaccottet, clave  Pilz, 44 9201 2

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s