Música contemporánea: ¿Evolución o Revolución?

evolucionLa música, como una de las principales manifestaciones creativas del hombre, ha cambiado a través de los tiempos. Cada generación hereda una tradición y unas técnicas que enriquece y transmite a los que le siguen. Podemos citar tres puntos en la historia de la música donde la palabra ‘’nuevo’’ toma un significado revolucionario. Alrededor de 1300 hay referencias a los compositores progresistas como ‘’modernos’’, y su arte es calificado como ‘’ars nova’’, arte nuevo. El año 1600 marca un nuevo hito. La melodía expresiva y la ópera desafían a la tradición coral religiosa, teniendo como máximo representante a Monteverdi. Finalmente, en 1900 surge una nueva música de poder explosivo. Utilizamos el término ‘’moderno’’ para referirnos a un determinado período, igual que hacemos con ‘’barroco’’ o ‘’clásico’’. Los términos moderno, nuevo, siglo XX, contemporáneo son utilizados de  forma intercambiable pero en realidad no lo son. Contemporáneo es todo lo que sucede en nuestro tiempo. Pero no todo lo contemporáneo es moderno. Rachmaninov fue contemporáneo de Stravinsky, Bartok y Schoënberg, pero todos ellos diferían claramente en su grado de modernidad. En un mismo tiempo encontramos compositores ultraconservadores y otros ultrarradicales, y entre ellos otros que cubren una gran variedad de matices.

¿Evolución o Revolución?

De lo viejo nace lo nuevo, conservando rasgos de aquél. En esa lucha lo nuevo puede destruir aparentemente la tradición anterior pero cuando las aguas se calman vemos que sus innovaciones son una continuación del pasado, inevitable y necesaria. El respetable público de París y Viena abucheó y gritó, rompiendo butacas y provocando peleas, exhaltados por una música que le parecía la mayor de las aberraciones. Apenas cincuenta años después, las atrevidas obras que ocasionaron esos disturbios eran consideradas como clásicos del repertorio. Las técnicas empleadas por los compositores vanguardistas de los años veinte se han convertido ya en parte del vocabulario musical ampliamente aceptado. ‘’Es un error considerarme un revolucionario’’, dijo Stravinsky. En la misma línea, Arnold Schoënberg comenta que ‘’Personalmente detesto que me llamen revolucionario, cosa que no soy. Lo que hice no fue ni revolución ni anarquía.’’

Estas manifestaciones nos confirman lo que cualquier artista conoce perfectamente. Las reglas no se infringen sólo por el mero hecho de quebrantarlas. El artista, igual que el filósofo, no tiene libertad absoluta. Cuando el artista rechaza las reglas heredadas lo hace porque han dejado de tener significado para él. Pero se impone otras nuevas. En definitiva, las reglas cambian pero el concepto de regla permanece. Es un principio de la ley y el orden, fundamental en la disciplina artística.

A principios del siglo XX, cuando comenzaba la ‘’nueva música’’, el público se preguntaba por qué no se seguía escribiendo como Tchaikovsky o Verdi. La respuesta está muy clara. El arte, como parte integrante de la vida tiene que cambiar con ella. Las melodías de Tchaikovsky pertenecían al mundo del siglo XIX. Schoënberg y Bartok ya no vivían en ese mundo, y por lo tanto necesitaban evolucionar para poder expresar, con nuevas melodías, su mundo presente, igual que los antiguos maestros habían expresado con tanta elocuencia el suyo, un mundo ya pasado. Como dijo Ferruccio Busoni (1866-1924), ‘’Lo moderno y lo antiguo han existido siempre.’’

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