El papel del director de orquesta

batutaUn hombre situado frente a una orquesta llevando el compás no significa nada. Como mucho podrá facilitar un poco el trabajo a los músicos más ‘’flojos’’. Si un cuarteto o un sexteto tocan perfectamente sin director que les lleve el compás lo mismo debería ocurrir con una orquesta compuesta por ochenta o cien profesores. Porque en la partitura no hay cien partes sino que no suelen ser más de quince. La verdadera función del director es conseguir que la orquesta toque el concepto que él tiene de la música. Su presencia debe recordar a los ejecutantes, con gestos si es preciso, las consideraciones relativas a la interpretación que les hizo en los ensayos.

Mejor la cabeza en la partitura que la partitura en la cabeza

Ha una célebre e ingeniosa frase de Han von Bulow que dice ‘’Hay dos clases de directores. Unos con la partitura en la cabeza y otros con la cabeza en la partitura. El hombre que sea capaz de meter una partitura en su cabeza no nos demuestra nada sobre su capacidad como director.

Por otra parte, el conocimiento de la naturaleza de cada uno de los instrumentos era una cualidad que debía tener el director de antaño, pero hoy día todos los componentes de una buena orquesta son virtuosos cuyo orgullo consiste en que no hay músico capaz de componer nada que ellos no puedan tocar.

Cuantos más conocimientos técnicos tenga un director, tanto mejor será, pero no constituyen su grandeza. La condición vital es la capacidad de concepción musical del director. Su comprensión imaginativa de la obra a ejecutar y su capacidad para manifestarla con claridad. También debe inspirar a los miembros de la orquesta haciendo que toda ella exprese con exactitud sus ideas. Todo ello es obra de los ensayos. Cuando llega el momento del concierto, al director que sabe lo que lleva entre manos, le basta con mirar a los músicos. No es necesario abusar de la gesticulación ni tampoco dar las entradas con excesiva claridad. Durante muchos compases podría permitirse el lujo de soltar la batuta.

Un buen director es sobrio de movimientos y por lo tanto, cada uno de sus gestos tiene un claro significado.

Lo que hay detrás de las notas

Con frecuencia los autores dejan en sus partituras posibilidades interpretativas que ellos mismos ignoran. Es importante que el director sea capaz de encontrar todo lo que encierra la partitura. También debe tenerse en cuenta que un compositor evoluciona y puede darse el caso de que comprenda la misma obra de forma distinta en dos épocas diferentes de su vida. De todos modos la obra siempre sobrepasa a su autor  y posee vida propia.

En una partitura existe algo que su grafía es incapaz de transmitir. El director debe buscar, tras las notas, la idea germinadora de la obra, el mensaje de la composición. Mahler decía que ‘’lo más importante no está en las notas’’. Un director cuya única meta es la traducción sonora de unos signos olvida que la música es una experiencia metafísica. Un intérprete auténtico, un artista completo, profundiza en el aspecto espiritual de la obra y, como dijo Bruno Walter, ‘’quien es sólo músico, es músico a medias.’’

Una respuesta a “El papel del director de orquesta

  1. erika tatiana burbano lopez

    que chiebre

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