Paganini, el hechizero

Niocolo Paganini

Niocolo Paganini

En 1840, tal día como hoy, 27 de mayo, moría en Niza Niccolò Paganini. Recordemos hoy algunos aspectos de su personalidad.

Durante la temporada que pasó Paganini junto a la princesa Bacciocchi aprendió las costumbres cortesanas pero también fue el comienzo de su fama de Don Juan. Se cuentan aventuras que oscurecen las de Casanova. Sin embargo, sólo la princesa significaba lo que siempre había soñado. Una nueva Semíramis, inteligente, a quién su hermano Napoleón había convertido en Gran Duquesa de Toscana.

Tras la derrota de Napoleón Bonaparte, su hermana marchó a Bolonia y Paganini sintió que se iba con ella todo lo bueno que quedaba en su corazón. Fue este el comienzo de su mala fama y de la atribución de cualidades demoníacas. Además de su perfección al tocar también llamaba la atención su aspecto. Una figura vestida totalmente de negro, con una barbilla huesuda que parecía querer atravesar la piel.

En 1817 dio un concierto en Plaisance junto al famoso violinista Lapenski que había ido a escuchar a Paganini. La actuación fue tan memorable que aún hoy se cita como un acontecimiento excepcional en la historia de la música.

Paganini tuvo muy pocos alumnos, pero el diario de uno de ellos, Giovanni, nos proporciona información valiosa sobre nuestro personaje. Giovanni se hizo famoso más tarde por sus interpretaciones de Bach con la técnica aprendida de su maestro, a cuyas manos llegó en unas circunstancias muy curiosas.

 Solo Paganini debería tocar el violín

El padre de Giovanni era violinista de cierta fama que sentía gran admiración por Paganini aunque nunca lo había escuchado. En una de sus giras, Paganini visitó Roma, ciudad donde vivía la familia y el padre llevó a su hijo a escuchar al gran maestro. Esa noche fue algo inolvidable para el muchacho. Lo visitó en su camerino y Paganini puso su mano sobre la cabeza del joven. Su padre, desbordado por la emoción, pronunciaba palabras incomprensibles mientras besaba la mano del violinista.

Una vez en casa, cuando Giovanni contaba a su madre lo ocurrido, se escuchó un gran ruido y unos salvajes gritos. En la habitación de al lado, el padre golpeaba su ‘’Amati’’, la mejor pieza de su colección, contra un cofre de madera. La caja de resonancia y el clavijero estaban destruidos y sus trozos esparcidos por el suelo, donde también había manchas de sangre procedentes de la herida que una astilla le había producido en la mano.

El padre enfermó. Todos los que visitaban la casa decían: ‘’Ha sido ese brujo de Paganini. Él lo hechizó.’’

Llamaron a la puerta y al abrir Giovanni la puerta encontró la negra figura de su ídolo. ‘’Sé lo que le ha ocurrido a tu padre- dijo Paganini- se dice que fue culpa mía. ¿Tú lo crees así?’’. El niño, de once años de edad, fascinado dijo ‘’No maestro’’, y le dejó pasar. Paganini se ofreció para darle clases de violín. ‘’Maestro, estaré gustoso a vuestro lado aunque no me enseñéis. Solo con que pudiera oírle tocar alguna vez.’’ El padre había enloquecido. Decía que nadie en el mundo debería volver a tocar el violín. Sólo Paganini tenía derecho a hacerlo. Todos deberían romper sus instrumentos, como él hizo. Fue recluido en un monasterio.

 Lo importante es interpretar bien

Tras un breve viaje, Paganini regresó a casa de Giovanni y le pidió que tocara para él. Al principio temblaba de emoción pero cuando comenzó a tocarse sintió muy seguro, tocaba como nunca lo había hecho. Cuando terminó Paganini le dijo ‘’Muy buena música. ¿De quién es?’’. Es de un compositor alemán, J.S. Bach. Hace tiempo que murió.’’ ‘’Bach… no lo conozco. Yo casi siempre interpreto música italiana muy a menudo mis propias improvisaciones. La gente de aquí no conoce a Bach pero paga buen dinero por escuchar a Paganini’’, dijo finalmente, en un arranque de orgullo. Entonces miró fijamente al muchacho y le dijo: ‘’Lo que toques no importa. Lo principal es hacerlo bien. Yo te enseñaré a interpretarlo todo. La música está en todas partes, en la tierra y en el cielo. Lo esencial es expresarla, sentirla.

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Una respuesta a “Paganini, el hechizero

  1. Fernando Fabre

    La historia de la música está llena de anécdotas, aportando hechos que dan a entender la capacidad creadora e interpretativa, de los genios que nos han dejado muestras de que el duende musical es necesario para sostener la importancia de la armonía en nuestro sistema emocional.
    Para crear la endorfinas que nos dan ganas de seguir adelante, hacen falta estímulos.

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