Charles Ives, el mundo en una sinfonía

IVESTal día como hoy, 19 de mayo, fallecía Charles Edward Ives (1874-1954), el único compositor que reúne todos los hilos de la música específicamente norteamericana y los entreteje con los de la tradición europea. Ives se sentía comprometido principalmente con su país. Su padre organizaba reuniones al aire libre, dirigiendo a los cantantes. En cierta ocasión un músico joven y presuntuoso, procedente de Boston, había criticado a un viejo albañil porque cantaba con voz desafinada. ‘’Míralo de cerca y con respeto’’, le dijo el padre de Ives, ‘’…míralo a los ojos y escucha la música de los siglos. No prestes demasiada atención a los sonidos porque entonces te perderás la música. Si cabalgas en sonidos dulces y bonitos no podrás llegar heroicamente al paraíso’’.

La música que refleja el mundo real, caótico y desordenado

Ha quedado descartada la idea de que Charles Ives era un aficionado excéntrico que tropezó por casualidad con algunos de los descubrimientos musicales más revolucionarios del siglo XX. Fue un músico culto dotado de un oído increíblemente sensible. Sabía perfectamente lo que estaba haciendo. La razón de que su música tenga poco atractivo para tantos compositores académicos europeos es que Ives no celebra con su música un mundo hermoso y ordenado idealmente, sino un mundo real, contradictorio, incluso caótico, tal y como es. Cualquier aspecto asimétrico e inesperado no se debe a su incompetencia sino que es algo que emerge naturalmente de su personalidad.

La idea de Ives que tienen muchos europeos, incluidos los simpatizantes de su música, es la de un gran original surgido por generación espontánea. Pero esta idea se disuelve cuando comprendemos la naturaleza de la tradición musical norteamericana, ajena a la de la música clásica europeizada del siglo XIX.

Ives fue instruido en la tradición europea, tanto por su padre como por Horatio Parker, en Yale. Pero su actitud hacia los grandes maestros de aquella tradición siempre fue equívoca. Podía afirmar que Bach, Beethoven y Brahms eran los más grandes y válidos de todas las artes para luego expresar ‘’…una vaga sensación de que incluso la mejor música que conocemos –Beethoven, Bach y Brahms- es demasiado limitada, más de lo que la naturaleza quería que fuese.’’

Otro pasaje, también extraído de sus memorias, publicada por Calder & Boyars en 1973: ‘’Recuerdo haber sentido qué grande es Beethoven… pero únicamente por un acorde, pleno y fuerte, que no iba ligado a ninguna tonalidad.’’

El mundo en una composición musical

Su relación con la música indígena estadounidense fue muy positiva. En la mayor parte de la obra de Ives las necesidades de la voz o de la parte individual tienen precedencia sobre la elegancia del efecto global. Esto explica la disonancia de su obra y su complejidad rítmica. Al permitir que cada voz vaya por su propio camino, Ives expresaba su versión del ideal de la libertad individual. Aunque frecuentemente las relaciones vocales son muy complejas nunca llegan a ser caóticas. Ives las controla muy bien. Sus contemporáneos dejaron constancia de su capacidad para desarrollar simultáneamente varias pautas rítmicas y su maestría al ejecutar sus propias obras en el piano. Era capaz de ser tolerante ante las interpretaciones de su propia música y no le importaba demasiado que la música no saliera exactamente como él la había escrito. Es famoso su comentario sobre la primera ejecución, bastante mala pero con la mejor de las intenciones, de Tres lugares de Nueva Inglaterra: ‘’Lo mismo que una reunión  de la aldea… cada uno tira para su lado. ¡Y qué maravilla lo bien que ha salido!’’

Ives introdujo en la música occidental algo completamente nuevo de lo que en la música europea sólo existe un atisbo en la obra de Mahler y en la famosa observación de Sibelius: ‘’Una sinfonía debe ser como el mundo:¡debe contenerlo todo!’’. En la música de Ives la obra de arte se convierte no en una simple expresión de la naturaleza sino en una parte de ella, tan propia como pueda serlo una roca o un árbol. Al igual que un objeto natural, no tiene un significado sino muchos. Extraer el significado de su música exige más esfuerzo al oyente pero le permite adentrarse en ella para encontrar su propio significado.

En un pasaje de sus memorias, Ives habla de la estructura de una pieza: ‘’Tal vez esta no sea una manera bonita de escribir música, ¡pero es una manera! ¿Y quién sabe cuál es la única manera realmente bonita?’’.

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