La transformación de una obra musical en un clásico

partAlgunas de las obras de Schönberg y Webern compuestas antes de la primera guerra mundial, comenzaron a encontrar una relativa aceptación a principio de los noventa. Cuando la obra de un compositor llega a ser apreciada por el gran público, es un indicio de que ha sido asimilada por la corriente principal de la cultura de clase media, es decir, que ya no produce sobresaltos. Es una situación sin alternativa. O bien al artista no se le aprecia, en cuyo caso está hablando al vacío o para un grupo de íntimos, o bien se convierte en un clásico y pierde su poder inquietante.

El propio Schönberg lo predijo: ‘’la segunda mitad de este siglo arruinará, por sobreestimarlo, todo lo que la primera mitad no llegó a arruinar por subestimarlo.’’

Ante cualquier obra podemos tomar como signo de que la transición se ha producido el hecho de que el público deje de discutir sobre ella y comience a comparar interpretaciones o grabaciones. En ese momento podemos decir que la obra se ha vuelto ‘inofensiva’. Ha cumplido su función de herir nuestra sensibilidad y se ha convertido en un clásico.

Los clásicos en su tiempo fueron inquietantes

Una vez que una obra ha completado esta transición ya no puede recuperar el poder que tenía antes para afectar nuestra sensibilidad. Continuará deleitándonos e incluso asombrándonos pero no puede sobresaltarnos. Por ello nos llama tanto la atención la escandalosa reacción de los críticos más inteligentes ante la primera representación de algunas de las obras maestras más importantes de nuestra tradición occidental. Es asombroso que un gran músico como Weber pudiera decir, tras conocer la Séptima sinfonía de Beethoven que ‘’su compositor ya está listo para el manicomio’’. Camile Saint-Saëns afirmaba no encontrar ‘’ningún rastro de una idea musical’’ en el Preludio para la siesta de un Fauno.

Nuestros clásicos, que hoy nos parecen tan seguros y tranquilizadores, en su tiempo fueron inquietantes y peligrosos.

Las violentas extravagancias polirrítmicas y politonales de Charles Ives pueden llegar y llegan a resultar muy cómodas. Ya no nos desconciertan esas inesperadas yuxtaposiciones, que empiezan a sonarnos razonables y hasta normales.

La superviviencia de la obra de un compositor depende de miles de pequeñas decisiones individuales, en la mayoría de los casos inconscientes, de miles de oyentes durante un período de tiempo muy largo.

Es posible que haya un cierto número de oyentes para quienes la música de un compositor tiene el atractivo necesario como para que a los editores y los empresarios les interese seguir presentando sus obras al público.

Los últimos cuartetos de Beethoven no se tocaron hasta casi un siglo después. Eran muy difíciles de entender y más aún de ejecutar. Hoy día son piezas de repertorio sin más problemas de ejecución o audición que la Quinta sinfonía, que también fue en su momento una obra alarmante.

El oyente ajeno al proceso creativo

La mayoría de las personas que acuden a los conciertos y compran discos de música clásica no conocen este fenómeno puesto que para ellos la función necesaria de la música no consiste en inquietar sino tranquilizar. Es perfectamente comprensible que un clásico deba ser tranquilizador, ya que son precisamente estos clásicos los que formaron, en primer lugar, nuestros modos de percepción musical y cada nueva audición de un clásico nos sirve para ratificar más firmemente en ellos. La actitud de la mayoría de los que se consideran melómanos es esencialmente pasiva. La música existe como algo aparte, algo para ser escuchado en una sala de conciertos o en grabaciones, pero nada más. Ellos, como oyentes, no desempeñan ningún papel en el acto de la creación. Se contentan con la contemplación de la obra musical acabada. Es un hecho innegable que un compositor ‘’serio’’ que trabaje hoy en nuestra sociedad se dirige a un sector de la población mucho más reducido que en ningún otro período de la historia de la música occidental.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s