La música y los niños

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“El 15 de abril se celebra en España el día del niño”

Una gran mayoría de los niños nacen con una disposición natural hacia la música y especialmente hacia el canto. La desaparición o el desarrollo de esta aptitud inicial dependerá de los factores positivos o negativos que encuentren a lo largo de sus vidas. La labor del profesor  consistirá no sólo en atraer al niño hacia la música sino que a través de ella mantenga el gusto y el interés, pudiendo de esta manera enriquecerlo tanto artística como espiritualmente.

El primer instrumento

Siendo la voz el primer instrumento musical al alcance del niño es lógico que comencemos por enseñarle a hacer uso de ella. El método más simple para enseñar a un niño a cantar es la imitación. Sabemos que un niño es un imitador por excelencia, aprovechemos por lo tanto esta cualidad. No podemos explicar a un niño de cinco años el complicado mecanismo del aparato de fonación ni tampoco exigirle que realice duros ejercicios de entonación y vocalización. Será suficiente con oír al profesor para poner en marcha sus recursos imitadores y obtener una versión bastante aproximada de lo que acaba de escuchar.

Si el maestro canta forzado, así lo hará el alumno. Pero un profesor con poca voz pero agradable transmitirá inmediatamente a los niños el deseo de cantar.

Debemos seleccionar muy bien las canciones a aprender. Su letra deberá estar relacionada con los intereses y conocimientos propios de la actividad escolar o extra escolar del niño.

Métodos de aprendizaje

Podemos enseñar una canción a un niño de varias formas. En primer lugar puede aprender primero la letra y después la melodía. Mediante este procedimiento, el más utilizado, separamos las dos dificultades. Pueden escribirse las palabras en la pizarra contribuyendo a enriquecer el lenguaje de los niños. Pero la habilidad del profesor deberá ser extrema, para evitar convertir una tarea agradable en un procedimiento tedioso. Recurrir a simples juegos puede ayudar a mantener el interés de los pequeños.

El segundo método consiste en aprender ambas, letra y melodía, al mismo tiempo. Puede utilizarse cuando la forma y el tema de la canción sean breves y de fácil memorización. Los fragmentos de no más de dieciséis compases son ideales para este fin. Para evitar la monotonía y favorecer la participación del niño puede realizarse una sencilla instrumentación basada sobre todo en instrumentos de percusión que cada niño puede tocar acompañando a la canción.

Un tercer sistema es el aprendizaje por memorización de frases musicales. El reconocimiento del fraseo musical es muy importante para una mejor comprensión y valoración de la obra. También ayuda a una más correcta interpretación, sobre todo de la letra, ya que está muy relacionado con la respiración. El profesor deberá cantar primero la canción completa. Después puede utilizar algún juego para descubrir dónde se encuentran los principios y finales de frase.

El aprendizaje memorizando la obra completa, cuarto método, es recomendable para los más pequeños. Los niños pueden escuchar una grabación de la canción, que por supuesto no deberá ser muy larga. El profesor les ayudará a descubrir las frases, los cambios de movimiento, intensidad. Este trabajo analítico nos llevará, sin apenas percibirlo, a la síntesis. La obra, escuchada una y otra vez, va quedando en la memoria y el modelo será fielmente reproducido más tarde. Una variante muy interesante de este sistema es escuchar melodías sin letra ofreciendo a los niños la oportunidad de crearla ellos mismos.

Finalmente tenemos el aprendizaje por el método global. En este caso la canción se presenta al niño de forma completa, melodía, letra y notación musical. En este caso las melodías no deberán sobrepasar los ocho compases, preferentemente con dos frases de cuatro compases cada una. Las cadencias deberán ser simples, de dominante a tónica. Una vez que el niño a aprendido las dos frases en el orden propuesto se le pedirá que las cante en orden inverso.

Ante todo, participación activa

Los métodos enumerados son sólo una muestra de los muchos que hay, quizá tantos como profesores. Pero es necesario recordar que las actividades de la clase de música deben estar muy relacionadas entre sí y que los conocimientos deberán aplicarse siempre de forma práctica. El niño nunca debe ser un mero receptor de información. Es un investigador activo por naturaleza y todo lo que se refiera a una actividad efectiva por su parte dejará una huella positiva en su formación musical.

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