La obra sinfónica de Johannes Brahms

brahmsTal día como hoy, 3 de abril, de 1897 fallecía Johannes Brahms

Considerado involuntariamente anti Wagner y anti Liszt, Brahms era un compositor escrupuloso y altamente autocrítico. Afrontaba la composición de una sinfonía con un gran cuidado y reflexión. Tenía una gran responsabilidad, no quedar nunca por debajo de los logros de Beethoven en esta gran forma.

Tras muchos años de trabajo, concluyó en 1876 su primera sinfonía en do menor. La Segunda apareció en 1877 y las dos últimas fueron compuestas en 1883 y 1885. Antes de las sinfonías ya había compuesto las dos serenatas op. 11 y op. 6 así como las excelentes Variaciones sobre un tema de Haydn, op. 56a. Otras obras orquestales importantes son la Obertura para un Festival Académico (1880), la Obertura Trágica y los conciertos para piano, violín y doble concierto para violín y cello.

Un continente clásico para un contenido romántico

Las sinfonías de Brahms tienen varios aspectos clásicos. Están estructuradas según el plan habitual de cuatro movimientos, cada uno con una forma clásica. También encontramos las técnicas clásicas del contrapunto y el desarrollo de los temas y, sobre todo, la ausencia de un programa. Son obras de música absoluta.

En cuanto al lenguaje, las sinfonías de Brahms son auténticamente románticas. Tanto la armonía como la multicolor sonoridad orquestal se enmarcan dentro del más puro estilo romántico. Pero esto no significa que sean una simple síntesis entre Clasicismo y Romanticismo.  Brahms tiene un estilo muy personal, con unos elementos distintivos entre los que cabe destacar su amplitud de línea melódica, profundamente schubertiana,

La inspiración no es suficiente

Brahms consideraba que las ideas musicales deben meditarse sin apasionamientos para conseguir una forma final perfecta. Tenía gran preocupación por evitar las ‘’trampas’’ del Romanticismo: la fingida retórica, y el despliegue de virtuosismo.

Al escuchar la música de Brahms notamos una sensación de reposo muy alejada de las impulsivas composiciones románticas escritas entre 1830 y 1860. La clave está en el control que tenía sobre su inspiración y el carácter meditado de todas sus obras.

Las sinfonías de Brahms son un claro ejemplo del giro dado por el Romanticismo musical a mediados del siglo XIX. De la frescura y ardor juvenil, pasando por el período de desbordamientos salvajes, se había llegado nuevamente a una disciplina, un orden resucitado que se hace patente también en las últimas composiciones de Schubert y Berlioz.

Las Cuatro Sinfonías

La Primera es sin duda la más romántica. Toma como punto de partida la Quinta de Beethoven y es la única de las cuatro en la que Brahms toma la idea romántica de la lucha, modo menor, que lleva al triunfo, modo mayor. También es un rasgo romántico el esquema tonal y la recurrencia del tema cromático del principio en el segundo y cuarto movimientos. Las dos gigantescas introducciones lentas sirven de fondo a los temas, que van apareciendo como enormes montañas entre la niebla.

La Segunda contrasta por su carácter pacífico y pastoral. El tercer movimiento tiene la gracia de un intermezzo antes que la intensidad de un scherzo beethoveniano.

La Tercera sinfonía es la ‘’Heroica’’ de Brahms. Ya en sus comienzos apreciamos uno de los rasgos característicos del autor, la falsa relación de las formas menor y mayor en el acorde de tónica. A pesar de que la armadura de la clave está en Fa mayor ésta tonalidad no se establece definitivamente hasta la coda.

En la Cuarta llama la atención el último tiempo, construido en forma de chacona o pasacalle, una de las formas más antiguas de variación. Son en total 32 variaciones con una breve coda sobre un obstinato de ocho compases.  Esta forma, predilecta de Brahms, produjo durante el siglo XIX varias obras maestras, como las Variaciones Diabelli de Beethoven, los Estudios sinfónicos de Schumann y as Variaciones sinfónicas de Franck.

La utilización de la variación como final de una sinfonía nos muestra la afinidad espiritual del compositor con el pasado. Pero Brahms era un romántico y esta antigua forma se encuentra aquí llega de color y pasión. Sobre el esquema de chacona sobrevuela una amplia forma tripartita, con una sección central de cuatro variaciones en ritmo de 3/2, un tiempo doble lento que el resto, en ¾.

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