Serenata para una flor

No es ningún secreto que las plantas, como seres vivos que son, reaccionan ante agentes externos y esto incluye, por supuesto, a la música.

ImagenRecientes investigaciones de expertos en música revelan incluso que muchas plantas y flores ‘prefieren’ un estilo determinado de música e incluso tienen debilidad por algún compositor o instrumento.

Ante todo hay que tener en cuenta que la intensidad de la música deberá ser débil. Cuando una planta recibe sonidos que exceden de un determinado umbral se autoprotege e incluso si el volumen sonoro es muy alto puede resultar dañada en sus células.

Basta medio minuto para descubrir si una música no es del agrado de una planta.

En cambio se necesitan varios minutos, aunque no más de cinco, para que podamos averiguar si hemos acertado en la elección de la obra musical.

Veamos qué música prefieren algunas plantas y flores.

A cada flor su música

El Anthurium aprecia la música de Bach, Schubert y Chopin. No se lleva tan bien con Wagner o Berlioz y desde luego no le gusta la ópera. Más bien le gustan las canciones suaves, tipo Sinatra y sobre todo las voces femeninas.

La azalea, en cambio, se siente a gusto con los ‘leivmotiv’ de Wagner y sus interminables frases que nunca resuelven. Otros compositores muy apreciados son Berlioz y Beethoven. En lo que a los instrumentos se refiere, reacciona especialmente a las trompas de caza y la música militar. No es partidaria de las músicas suaves, Debussy, Ravel.

A la Clivia le gusta la danza, especialmente el vals. También Wagner y la música rusa y a los ritmos españoles. Otro compositor predilecto es Bizet. En cambio es poco partidaria de la canción moderna.

Si tenemos en casa una Gardenia ni se nos ocurra ponerle música para piano de Liszt o Chopin. Su campo es la música orquestal, desde Bach a Wagner. Pero atención a los ritmos bruscos, que podrían herirla.

El Geranio tiene predilección por las cuerdas y también por el metal, antes que la madera. Su reacción a la danza es bastante buena. También podemos ponerle alguna canción moderna pero que no sea demasiado ruidosa.

El Kalanchoe es un admirador incondicional de la voz femenina, especialmente la de soprano. Prefiere la ópera a la música sinfónica. Reacciona negativamente al jazz y a los metales pero bien al piano.

La bella orquídea odia las cuerdas y disfruta con el metal y especialmente con el jazz y los ritmos sincopados. Nunca debemos ponerle música de piano y la voz humana para ella pasa desapercibida, excepto en registros muy graves.

Si alguien nos regala una violeta africana debemos obsequiarla con música para instrumentos solistas, especialmente violín, piano y cello. Su reacción al canto es negativa.

Ya lo sabe. Si quiere que sus plantas y flores luzcan sanas y brillantes, busque en su discoteca el ‘abono’ adecuado para cada una de ellas. Pero cuidado, no se equivoque de instrumento o compositor, que las flores son muy suyas. Y sobre todo, mantenga el volumen del amplificador al mínimo.

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