Feliz cumpleaños, Johann

J.S. Bach

J.S. Bach

Tal día como hoy, 21 de marzo, del año 1685 nacía el grande entre los grandes, Johann Sebastian Bach. Recordémosle con algunas datos biográficos curiosos.


He aquí una anécdota sobre J.S. Bach poco conocida. Cuando escribió el Concierto para dos clavicémbalos y cuerda en Do menor BWV 1062 se encontró con que la partitura no llenaba por completo las hojas de su manuscrito. Al pie de cada página quedaban vacías tres líneas. Nuestro ahorrativo maestro pensó que una sonata para flauta y clave vendría de perlas para rellenar este espacio. Es la Sonata para flauta en La mayor BWV 1032. Por desgracia, los pies de las páginas 9 a la 14 fueron arrancados durante la II Guerra Mundial, habiéndose perdido irremediablemente cerca de 50 compases del primer movimiento.

Uno de los grandes ídolos de J.S.Bach era el famoso organista de Lübeck, Dietrich Buxtehude. Siendo Bach organista de la ‘Iglesia Nueva’ de Arnstadt, pidió cuatro semanas de permiso, dejando a su primo Johann Ernst como sustituto, para viajar a Lübeck y asistir a los famosos Abendmusiken (conciertos vespertinos) organizados por Buxtehude. El viaje, hacia el norte, era de 400 kilómetros. Según cuentan las crónicas de la época, el camino fue recorrido a pie, pero esto es muy improbable ya que el tiempo de que disponía Bach no hubiera sido suficiente. Las expectativas del maestro fueron sobradamente satisfechas. Los 40 músicos que componían la orquesta estaban dispuestos en cuatro plataformas especialmente diseñadas para tal acontecimiento. Pudo escuchar maravillosas obras, como el estreno del Castrum doloris, de Buxtehude, escrito en memoria del difunto emperador Leopoldo I. Fueron días gloriosos, llenos de estimulantes descubrimientos.

Los conocimientos de Bach sobre el órgano no se limitaban a la ejecución sino que era un gran conocedor de los más mínimos detalles referentes a la construcción de tan importante instrumento. Era requerido habitualmente para probar órganos en las iglesias. Lo primero que hacía era sacar todos los registros y tocarlo con todos sus acoplamientos. ‘‘Me gusta saber si tiene buenos pulmones..’’, decía bromeando. Luego escogía un tema y lo trataba en todas las formas de la composición, aunque para ello tuviera que estar durante más de dos horas tocando sin interrupción.

Forkel, basándose en testimonios de Carl Philippe Emanuel, nos cuenta: ‘‘Bach comenzaba por ensañar a sus discípulos el método de pulsar el instrumento. Con este objeto les hacía tocar durante largo tiempo ejercicios simples para todos los dedos de las dos manos, pidiéndoles una atención constante a la claridad y limpieza de la pulsación. Todos los alumnos sin excepción debían practicar estos estudios, que no debían interrumpirse antes de seis meses o un año. Solamente en los casos en que veía que uno de sus discípulos se impacientaba, llevaba su bondad hasta el punto de escribirle pequeños trozos en los cuales se encontraban como engarzados los ejercicios necesarios. Así nacieron los Seis pequeños preludios para los principiantes y las Quince invenciones a dos voces.’”

En 1738 Lorenz C. Mizler, antiguo miembro del Collegium Musicum de Bach fundó la Societät der musikalischen Wissenschaften (Sociedad de las ciencias musicales). Al principio J. Sebastian fue reacio a formar parte de esta sociedad, pero su actitud cambió cuando Haendel ingresó en 1745 y se convirtió en el socio número once. Aun así Bach esperó dos años y se decidió a ingresar en junio de 1747. Para su ingreso presentó como prueba de su saber un complicado triple canon en seis partes y su retrato pintado por EG Haussmann, donde aparece con el canon en la mano. Esta demora en adherirse a la sociedad es muy probable que se debiera a su afición por los ludus ingenii (juegos de ingenio), que era también compartida por el fundador de la sociedad. Era una práctica común en la época sustituir por números las letras del alfabeto y expresar un nombre por un número. La palabra BACH corresponde al número 14, ya que B es la segunda (2), A la primera (1), C la tercera (3) y H la octava (8), lo que suma 14. Por lo tanto demoró su entrada en la sociedad hasta que su número de socio fuera el 14.

Las ‘Variaciones Golberg’, Aria con 30 variaciones canónicas BWV 988, fue un encargo del Conde Kyeserlingk, gran admirador de Bach y que vivía en Dresde como embajador de Rusia ante la corte electoral de Sajonia. El alumno de Bach, Johann Theophilus Goldberg, joven y brillante clavecinista, sería encargado de su interpretación. Tenía que tocar esta obra una y otra vez para el Conde, que sufría insomnio debido a los dolores que le causaba su enfermedad.

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