Archivo diario: 20/03/2013

Compositores olvidados

Joseph Bodin de Boismortier

Joseph Bodin de Boismortier

Joseph Bodin de Boismortier, Antón Ferdinan Titz, Luigi Madonis, Daniel Steibelt… ¿Alguien los conoce?

Estos compositores del Barroco y principios del Clasicismo son una pequeña muestra de los miles de músicos que permanecen en el olvido a pesar de que en su época alcanzaron gran fama, a veces incluso mayor que la de otros contemporáneos, como Mozart o Beethoven, que son los que han llegado con fuerza hasta nuestros días, eclipsando a muchas figuras interesantes.

Alguno de los compositores mencionados arriba, junto con otros como Maxim Sozontovich Berezovsky, Pierre Baillot o Joseph Starzer fueron músicos de la Europa occidental que triunfaron en Rusia durante la segunda mitad del siglo XVII y principios del XIX. Compusieron música de cámara exquisita que además de merecer la pena ser escuchada por su belleza nos ayudará a tener una visión más amplia de la composición en sus respectivas épocas.

En todas las épocas y facetas del arte se produce este fenómeno. En unos casos es el cambio de gustos del público y en otros la genialidad y la azarosa vida del artista la que oculta a otros muchos que en su día incluso les superaron en fama. Recordemos la rápida ‘desaparición’ de J.S. Bach, aunque afortunadamente sólo duró cien años.

Uno de los ‘olvidados’ más recordados quizá sea Muzzio Clementi. Nacido en Roma en 1752 y muerto en Evesham, Inglaterra, en 1832. Niño prodigio, a los 14 años fue llevado a Inglaterra desde donde conquistó muy pronto un gran prestigio europeo. A los 60 años abandonó la actuación pública y se dedicó, también con gran éxito en Londres, a la fabricación de pianos.

Fue uno de los más grandes maestros de su tiempo. Beethoven lo admiró. Como maestro de su sobrino, prescribía las obras de Clementi para la práctica diaria. Sin embargo las alusiones a su condición de compositor y ejecutante hechas por Mozart  fueron bastante desdeñosas.

Clementi es considerado como el creador de la técnica pianistica y el primer compositor de música auténtica para piano, a diferencia de otros compositores, que evidencian en su música la influencia del clave.

Quien no haya escuchado nunca música de Clementi o sólo conozca las famosas Sonatinas que todos hemos tocado en nuestros inicios con el piano, quedarán gratamente sorprendidos tras la audición de, por ejemplo, la Sonata en Re mayor, Op. 40 nº 3 o la Sonata en Fa sostenido menor, Op. 25 nº 5. El primer tiempo de la sonata Op. 40 es realmente impresionante, con una introducción al más puro estilo Beethoveniano y un desarrollo temático lleno de imaginación y riqueza melódica, que pone a prueba a cualquier virtuoso.

Rindamos tributo a estos humildes músicos que dieron lo mejor de sí mismos y escuchémosles. Tienen cosas muy interesantes y bellas que contarnos.

Discografía recomendada:

* Sonatas para Piano, Clementi – Nikolai Demidenko, piano – Hyperion, CDA 66808

* Russian Baroque – Orquesta de Cámara de la Corte de St. Petersburgo – Arte Nova Classics, 74321 51626 2

* Concert Baroque a Prague – I Musici di Praga, Disques Pierre Verany, PV 730013

* Sonatas para flauta y clave, Op. 91, de Joseph Bodin de Boismortier – Naxos, 8.553414

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El Didgeridoo, un regalo de los dioses

Aborígen australiano tocando el didgeridoo

Aborígen australiano tocando el didgeridoo

El Didgeridoo es un trompeta natural. Recta, sin boquilla y con una longitud de un metro y treinta centímetros, es un instrumento utilizado por los aborígenes del norte de Australia, de la tierra de Arnhem. Existen más de cuarenta nombres autóctonos distintos para él: kambu, pampuu, garnbak, illpirra, Yiraki y otros muchos facilitados por el profesor Trevor Joves, de la Universidad Monash. Se trata posiblemente del instrumento más antiguo del mundo. Para su fabricación, los aborígenes entierran una rama de eucalipto en un nido de termitas. En un principio también se utilizó el bambú. Los insectos roen la parte blanda del centro del tronco, agujereándolo. Después se limpia el agujero y se le aplica cera de abejas, especialmente en la embocadura. Finalmente se decora por la parte exterior. Las ramas pueden también vaciarse a mano pero el sonido no es tan perfecto.

Existen diferentes variedades de eucalipto, que proporcionan distintos timbres al didgeridoo. Las más utilizadas en el norte son el Eucalyptus tetrodonta y el Eucalyptus miniata.

Un regalo de los dioses

Existen varias leyendas sobre el origen del didgeridoo. Para los aborígenes australianos este instrumento fue un regalo de los dioses, los Wandjina. Estos eran una raza que llegó a la Tierra para poner sobre ella a las criaturas y los paisajes. Cuando los Wandjina se marcharon dejaron como señal de su paso el Didgeridoo. Según las creencias, este instrumento genera un campo sonoro que es una puerta tridimensional a través de la cual unos y otros, dioses y humanos, puede viajar y comunicarse. El didgeridoo se utiliza en ritos ceremoniales, funerales, o al atardecer. También se usa para invocar a los dioses y para curar a los enfermos. El chamán dirige el instrumento hacia la zona afectada y sopla. Creen que los armónicos producidos curan al enfermo. Hemos de destacar que está prohibido a las mujeres ejecutar el didgeridoo en público.

Otra leyenda habla de un personaje llamado Bur Buk Boon, que se encontraba preparando maderas para hacer fuego. Encontró un leño vacío con termitas en su interior. Para no dañar a los insectos, dirigió el tronco hacia arriba y sopló. Las termitas fueron proyectadas hacia el cielo, formando las estrellas e iluminando del paisaje. El sonido del didgeridoo sonaba por primera vez en la Tierra, protegiéndola con su sonido vibrante para toda la eternidad.

Una técnica muy compleja

El sonido del didgeridoo es muy peculiar, grave y vibrante, intenso y persistente. La palabra didgeridoo significa ‘’conectar el alma con la tierra’’, y ese es su principal fin, logrando que el ejecutante, mediante la técnica de la respiración circular, alcance un estado de bienestar y relajación. Este instrumento es un medio de comunicación. Con su extraordinaria memoria, los aborígenes pueden tocar siempre la misma melodía. Aunque para nosotros es simplemente un instrumento musical, para ellos es un elemento de su cultura.

Para que el didgeridoo emita su particular sonido es necesario dominar la llamada respiración circular. Básicamente consiste llenar las mejillas de aire y expulsarlo a la vez que por la nariz inspiramos más aire, haciendo vibrar los labios. Aunque en principio pueda parecer imposible, no existe ningún impedimento biológico para hacerlo. Dicen los expertos que en unas dos semanas puede conseguirse, practicando primero con ayuda de una pajita. Pero son necesarios muchos años para dominar perfectamente esta difícil técnica. Incluso se emiten sonidos con la garganta a la vez que se sopla.

Los bosques en peligro por la moda del didgeridoo

Con motivo de la celebración de las Olimpiadas de Sydney en 2000, aumentó considerablemente el interés por el arte aborigen y especialmente por el didgeridoo, cuyas ventas se dispararon espectacularmente. Para poder cortar una rama de eucalipto y fabricar el instrumento es necesario contar con un permiso especial del gobierno australiano. En 2000 la Comisión de Parques y vida salvaje, que gestiona los bosques y las reservas naturales de los Territorios del Norte, emitió más de tres mil autorizaciones.  Ver vídeo de un aborígen tocando el didgeridoo

Anécdotas musicales I

anecdota1El pianista y compositor alemán Moritz Moszkowski era famoso por sus palabras de aliento hacia los pianistas. Una vez dijo: ‘’Es una suerte que existan los profesores de piano. De otro modo los pianistas podrían llegar a tocar demasiado bien.’’

El compositor Anton Rubinstein, a quien no debemos confundir con Arthur Rubinstein, era un excelente pianista. En una ocasión decidió dar un concierto acompañando al gran violinista Leopold Auer. Durante los ensayos, Auer le dijo a Rubinstein: ‘’Por favor, no toques tan fuerte, que no me oigo’’. Rubinstein le contestó: ‘’No sabes la suerte que tienes’’.

He aquí una anécdota que quizá solo sea un chiste. En una ocasión se encontraban juntos Karajan, Karl Böehm y Willhem Fürtwangler. Este último dijo: ‘’Pues sí, amigos míos, creo que soy el mejor director del mundo.’’. ‘’Perdón. –repuso Böehm- El otro día tuve un sueño. Dios me apuntó con su dedo y me dijo que yo era el mejor director de todos los tiempos.’’. Entonces Karajan intervino: ‘’Un momento Karl, yo nunca te he dicho eso’’.

Harvey Sachs, en su obra ‘’Toscanini’’ nos relata la siguiente anécdota. Con ocasión de una primera representación en el Teatro Communale de Sigfrido, a cargo de Toscanini, uno de los cantantes, que actuaba por primera vez en ese teatro, se dirigió, atemorizado al director un momento antes de levantarse el telón. ‘’Buenas noches, Maestro, ¿cómo cree que saldrá todo?’’. ‘’Bueno –dijo Toscanini- realmente no lo sé. Hay demasiados animales en esta ópera. Los pájaros, el dragón, el oso, y … también está usted.’’ Rápidamente el maestro se dirigió hacia la orquesta.

Sir Rudolf Bing, que fue director del Metropolitan Opera de Nueva York, quedó asombrado al ver la enorme cantidad de dinero que solicitaba María Callas por cantar allí. ‘’Ni siquiera el presidente de los Estados Unidos gana tanto en un año’’. La Callas de dijo: ‘’Bueno, pídale a él que cante’’.

Madamme Patti, fantástica cantante y maestra en el arte de obtener de que un representante le consiguiera la mayor cantidad de dinero posible por una actuación. La señora Patti tenía un loro que le acompañaba en todos sus viajes a América. Su segundo esposo, Nicolini, cuenta que él enseñó al animalito a gritar ‘’’¡Dinero, dinero!’’, cada vez que aparecía un empresario.

El Festival de Viena encargó en 1950 una obra a Stravinsky. Cuando los responsables del festival recibieron la partitura, con una duración de sólo quince minutos, se sintieron un tanto insatisfechos. Stravinsky les dijo ‘’Pues cuando termine, repítanla’’.

He aquí una anécdota del director Otto Klemperer que quizá nunca ocurrió. El famoso director se encontraba grabando para la compañía Vox e iba un día acompañado de su amigo, el director George Mendelssohn, descendiente del compositor Félix Mendelsshon. Klemperer se quejaba de que no encontraba discos de sus interpretaciones. ‘’Voy a llevarte –dijo Mendelsshon- a la tienda de discos más grande que puedas imaginar.

Cuando entraron en el establecimiento Klemperer pidió a la dependienta un disco de la Quinta de Beethoven, dirigida por Otto Klemperer. ‘’Lo siento –dijo la vendedora- “Tenemos la de Toscanini, la de Bruno Walter, pero la de Klemperer no.’’. ‘’Lo ves –le dijo a su amigo- me pasa lo mismo en todo el mundo.’’ Klemperer se dirigió a la dependienta y le dijo: ‘’Es usted una incompetente. Debería tener grabaciones de Klemperer. Algunas de ellas son maravillosas, y además, Klemperer soy yo mismo.’’ Si hombre, ¿y su amigo quién es, Beethoven?’’. ‘’No, ignorante –le contestó Klemperer- ¿no ve que es Mendelsshon? .’’

Como cada Navidad, Giacomo Puccini enviaba un pastel a cada uno de sus amigos. Un año había discutido con Toscanini justo antes de Navidad y decidió no regalarle el pastel. Pero llegó tarde y el envio ya se había realizado. Al día siguiente, Toscanini recibió un telegrama de Puccini que decía: ‘’Pastel enviado por error. Stop’’. Acto seguido Toscanini envió otro telegrama a Puccini: “Pastel comido por error.  Stop”